Lesiones de cadera

Principales tipos de lesiones de cadera

La articulación de la cadera soporta el peso corporal, distribuye las fuerzas durante el movimiento y garantiza la estabilidad del pelvis. Debido a su alta exigencia biomecánica, esta zona es susceptible de sufrir alteraciones estructurales, musculares y metabólicas. Comprender la naturaleza exacta de la afección es el primer paso para establecer un plan de tratamiento efectivo y prevenir secuelas a largo plazo.

Lesiones articulares y degenerativas

Este grupo engloba las patologías que dañan la superficie articular, la congruencia entre el fémur y el acetábulo o la integridad del cartílago.

Artrosis de cadera (coxartrosis)

La coxartrosis es un proceso degenerativo caracterizado por el desgaste progresivo del cartílago articular. Al perderse esta capa protectora, la fricción entre la cabeza femoral y el acetábulo aumenta, generando dolor articular, inflamación crónica y una pérdida gradual de la movilidad.

  • Causas principales: Envejecimiento de las estructuras, microtraumatismos repetidos, alteración de los ejes biomecánicos o antecedentes de lesiones previas.
  • Manejo fisioterapéutico: Movilización articular pasiva y activa, terapia manual para descompresionar la articulación y ejercicio terapéutico de fuerza para mantener la musculatura peritrocantérea activa.

Pinzamiento o choque femoroacetabular (CFA)

El pinzamiento femoroacetabular ocurre cuando existe un contacto anómalo entre la cabeza del fémur y el acetábulo durante los movimientos de flexión y rotación de cadera. Existen tres modalidades morfológicas:

  1. Efecto CAM (en leva): Asfericidad de la cabeza femoral que roza contra el cartílago.
  2. Efecto Pincer (en tenaza): Sobrecubrimiento de la cabeza femoral por parte de un acetábulo demasiado profundo.
  3. Efecto Mixto: Combinación de ambas alteraciones anatómicas.

Esta fricción continua produce dolor en la ingle y puede derivar en roturas del labrum acetabular si no se aborda mediante control motor y reeducación funcional.

Displasia de cadera en el adulto

La displasia de cadera es una falta de cobertura adecuada de la cabeza femoral por parte del acetábulo. Al no estar la articulación encajada de forma óptima, el área de contacto disminuye y la presión por centímetro cuadrado se incrementa significativamente.

Esta inestabilidad estructural genera sobrecarga en las partes blandas vecinas y predispone al paciente a un desarrollo prematuro de coxartrosis precoz y degeneración labral. El trabajo enfocado en el fortalecimiento del glúteo medio, glúteo mayor y musculatura profunda del abdomen es fundamental para aportar la estabilidad que la estructura ósea no provee.

Lesiones de tejidos blandos y musculares

Las disfunciones de los tendones, bolsas serosas y estructuras musculares de la cadera son una causa muy frecuente de consulta, especialmente en deportistas y personas con trabajos repetitivos.

Trocanteritis y tendinopatía del glúteo medio

La trocanteritis, conocida también dentro del síndrome doloroso del trocánter mayor (SDTM), consiste en la alteración y degeneración del tejido tendinoso de los músculos glúteo medio y menor en su inserción en el trocánter mayor.

  • Mecanismo de lesión: Fuerzas de compresión continuadas sobre el tendón debido a un aumento del ángulo de aducción de la cadera o déficit de control motor.
  • Síntomas característicos: Pain localizado en la cara lateral de la cadera que se incrementa al caminar, subir escaleras o dormir de lado sobre la zona afecta.

Bursitis de cadera

asociada habitualmente a la tendinopatía glútea, la bursitis trocantérea es la inflamación de la bolsa serosa destinada a reducir el rozamiento entre las bandas miotendinosas y la prominencia ósea del fémur. La fricción recurrente desencadena un cuadro inflamatorio local que responde muy bien al trabajo de descompresión muscular, la gestión de cargas y la fisioterapia invasiva o diatermia.

Rotura o lesión del labrum acetabular

El labrum acetabular es un aro fibrocartilaginoso que sella la articulación, profundiza la cavidad y mantiene la presión intraarticular adecuada. Una rotura del labrum puede deberse a un traumatismo agudo (como un bloqueo articular brusco) o a la fricción repetida por un pinzamiento femoroacetabular. Genera un dolor punzante profundo en la zona inguinal, acompañado a menudo de fallos articulares o bloqueos durante el movimiento.

Sobrecarga y tendinitis del psoas ilíaco

El músculo psoas ilíaco es el principal flexor de la cadera. Debido a posturas prolongadas en sedestación o a gestos repetitivos de flexión (como en la carrera o el fútbol), su tendón puede sufrir sobrecarga e irritación al pasar por la cara anterior de la articulación.

Presenta dolor bien localizado en la zona anterior del muslo y la ingle, manifestándose con especial intensidad al levantar la pierna o al intentar extender la cadera por completo.

Pubalgia o dolor en la zona inguinal

La pubalgia o entropatía púbica es una patología compleja que afecta a la sínfisis del pubis y a las Inserciones musculares de los aductores y la faja abdominal. Aunque su manifestación dolorosa suele centrarse en la zona púbica e inguinal, su origen biomecánico está estrechamente vinculado a un desequilibrio de fuerzas en la cadera y a la falta de movilidad en la articulación coxofemoral.

Lesiones óseas y traumáticas

Las afectaciones del tejido óseo en la cadera conllevan una pérdida funcional importante y requieren un diagnóstico y abordaje fisioterapéutico minucioso para evitar complicaciones permanentes.

Fractura de cadera

La fractura de cadera involucra una solución de continuidad en el extremo superior del fémur (cabeza, cuello o región intertrocantérea). Es una lesión de alto impacto en adultos jóvenes y una urgencia común en personas de edad avanzada debido a la presencia de osteoporosis. El abordaje de fisioterapia tras la resolución quirúrgica es determinante para recuperar la masa muscular, restablecer el patrón de marcha y prevenir la pérdida total de autonomía.

Necrosis avascular de la cabeza femoral

La necrosis avascular o osteonecrosis se produce por la interrupción del flujo sanguíneo hacia la cabeza del fémur. Sin el aporte vascular adecuado, las células óseas mueren, lo que colapsa la estructura de la cabeza femoral y destruye la articulación.

  • Factores de riesgo: Uso continuado de corticoides, traumatismos con luxación articular o consumo elevado de alcohol.
  • Tratamiento: En fases iniciales se orienta a la descarga de peso, la estimulación de la vascularización y el mantenimiento del rango articular; en fases avanzadas, suele requerir sustitución protésica.

Síntomas de las patologías de cadera: ¿cómo identificar el origen del dolor?

Determinar la causa exacta de una molestia en la zona pélvica puede ser un reto complejo. El dolor de cadera no siempre se percibe de la misma forma ni en el mismo punto, ya que la red nerviosa y muscular de la pelvis irradia sensaciones hacia distintas regiones del miembro inferior. Comprender la localización exacta y la naturaleza de las limitaciones permite diferenciar un problema puramente articular de una disfunción tendinosa o un dolor referido de la columna lumbar.

Zonas donde se manifiesta el dolor

La distribución del dolor es una de las pistas clínicas más valiosas para acotar la estructura afectada.

Dolor inguinal o en la cara anterior del muslo

El dolor en la ingle es el síntoma más característico de los problemas intracapsulares y articulares de la cadera. Muchos pacientes describen esta molestia dibujando una «C» con la mano entre la cara anterior de la cadera y la ingle (conocido en clínica como el C-sign).

  • Patologías asociadas: Artrosis de cadera, choque femoroacetabular, lesiones del labrum o sobrecarga del psoas ilíaco.
  • Comportamiento habitual: Aumenta al estar mucho tiempo sentado, al cruzar las piernas o al realizar la flexión profunda de la articulación (como agacharse a atarse los cordones).

Dolor lateral de cadera o en la zona del trocánter

Cuando la molestia se sitúa directamente sobre la prominencia ósea del lado externo del muslo, suele deberse a una afección de las estructuras periarticulares.

  • Patologías asociadas: Trocanteritis, tendinopatía de la musculatura glútea o bursitis trocantérea.
  • Comportamiento habitual: Se acentúa al tumbarse de lado sobre la cadera afectada, al subir escaleras o tras permanecer de pie durante períodos prolongados.

Dolor glúteo y molestias referidas hacia la zona lumbar o la rodilla

El dolor percibido en la región posterior del glúteo requiere un diagnóstico diferencial riguroso, ya que a menudo procede de la columna lumbar (radiculopatía o ciática) o de la articulación sacroilíaca.

No obstante, un proceso degenerativo articular o una patología del labrum también pueden proyectar un dolor referido hacia el muslo y alcanzar la rodilla. Esta irradiancia se debe a la inervación compartida por los nervios obturador y femoral, provocando en ocasiones que la persona consulte por una molestia en la rodilla cuando el origen real está en la cadera.

Limitaciones funcionales y señales de alerta

Más allá del dolor, la forma en que la lesión altera los patrones de movimiento cotidianos indica el grado de afectación biomecánica.

Rigidez matutina y pérdida de movilidad

La rigidez articular al despertarse o tras periodos de inactividad prolongada es un indicador claro de sufrimiento articular. Esta sensación suele ir acompañada de una pérdida progresiva de los rangos de movimiento, siendo la rotación interna y la extensión de cadera las primeras direcciones en verse comprometidas.

Chasquidos, bloqueos articulares o sensación de cojera

Ciertas manifestaciones mecánicas alertan sobre la necesidad de una valoración experta:

  • Chasquidos o snapping: Pueden ser externos (un tendón rozando una prominencia ósea) o internos (alteraciones dentro de la cápsula articular).
  • Bloqueos o fallos bruscos: Sensación de que la articulación se «engancha» o no sostiene el peso, muy típico en roturas del labrum o presencia de cuerpos libres intraarticulares.
  • Marcha antiálgica (cojera): Alteración involuntaria del paso para acortar el tiempo de apoyo sobre la pierna lesionada y así mitigar la carga.

Causas habituales y factores de riesgo

Las patologías de la cadera rara vez aparecen de forma aislada sin un motivo subyacente. En la mayoría de los casos, la aparición del dolor o la degeneración articular responde a una combinación de factores anatómicos, biomecánicos y de estilo de vida que alteran el reparto habitual de cargas sobre la articulación.

Descompensaciones biomecánicas y alteración de la pisada

La cadera forma el nexo de unión central entre la columna vertebral y los miembros inferiores. Por ello, cualquier alteración en el apoyo o en la alineación del cuerpo repercute directamente en la articulación coxofemoral:

  • Disfunciones en la pisada: Una pronación excesiva del pie o un colapso del arco plantar favorecen la rotación interna de la tibia y el fémur, incrementando la valguización dinámica de la rodilla y la tensión biomecánica sobre los tendones glúteos y la bursa trocantérea.
  • Dismetrías de miembros inferiores: Una diferencia significativa en la longitud de las piernas altera la inclinación pélvica, obligando a una de las caderas a soportar mayor carga por centímetro cuadrado de forma continuada.
  • Falta de control motor lumbopélvico: La incapacidad para estabilizar la pelvis mediante la musculatura del core genera fuerzas de cizallamiento en la articulación durante la marcha o la carrera.

Práctica de deportes de alto impacto o movimientos repetitivos

El tipo de exigencia física al que se somete a la articulación juega un papel determinante en el desarrollo de lesiones específicas:

  • Deportes de impacto y cambios de ritmo: Disciplinas como el fútbol, el baloncesto, el tenis o el running exigen constantes desaceleraciones, giros y fricción articular. Estos gestos favorecen el choque femoroacetabular, el microtraumatismo repetido en el labrum y la aparición de pubalgias.
  • Rango articular extremo: Deportes como la danza, las artes marciales o el yoga llevan a la cadera a ángulos límite de flexión y rotación. Si no existe un control muscular adecuado para frenar el movimiento, la estructura capsulolabral sufre distensiones y microrroturas.

Sedentarismo y debilidad de la musculatura estabilizadora

Paradójicamente, la falta de movimiento es tan perjudicial para la cadera como el exceso de carga sin control:

  • Amnesia glútea: Permanecer sentado durante periodos prolongados inhibe la activación del glúteo mayor y medio. Al perder su principal motor de extensión y estabilización, otros músculos más pequeños (como el piramidal o el tensor de la fascia lata) se sobrecargan para compensar.
  • Acortamiento del psoas ilíaco: La postura sentada continuada mantiene al psoas en posición de acortamiento constante, lo que altera la basculación pélvica (anteversión) e incrementa la presión compresiva sobre la cara anterior de la articulación de la cadera.
  • Pérdida de nutrición articular: El cartílago articular no posee riego sanguíneo directo y se nutre mediante la difusión del líquido sinovial durante el movimiento mecánico. La inactividad favorece la rigidez y acelera el deterioro del cartílago por falta de estímulo.

El Dr. Alejandro Estepa es fundador de FisioProgram la mayor comunidad de fisioterapeutas de habla hispana.

Autor del libro «Fisioterapia y readaptación del pie y tobillo» y colaborador en revistas especializadas como JCR o Q1.

Docente, investigador, especialista en Pie y Tobillo y divulgador sobre fisioterapia.

Búsquedas frecuentes